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80° aniversario de la Junta Interamericana de Defensa

Declaración de Michelle Bachelet, Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos

30 de marzo de 2022

Reciban mi saludo, todos ustedes.

En 1941, cuando la Junta Interamericana de Defensa fue creada hace 80 años, el mundo estaba inmerso en una guerra global.
La situación que enfrentamos hoy no es comparable. Sin embargo, es muy grave. El ataque contra Ucrania tiene repercusiones para cada región.

Repercusiones económicas, al tiempo que las sanciones le dan la vuelta a la economía global, particularmente en el sector energético – amplificando el daño causado por la pandemia de COVID-19.

El incremento en los niveles de amenaza por armas nucleares también es un indicador de serios riesgos para toda la humanidad.  

Instituciones como la Junta Interamericana de Defensa existen para proteger del daño a nuestras sociedades. Es vital que quienes asumen la misión de proteger a nuestras sociedades estén fuertemente comprometidos con los valores que nuestras sociedades defienden.

Es necesario que reflejen la composición de la sociedad – incluyendo mujeres y hombres de todas las comunidades y con diversos modos de vida. Y es necesario que entiendan y protejan principios fundamentales, incluyendo los principios del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos.

Las violaciones y los abusos de derechos humanos – económicos, sociales, culturales, civiles y políticos – perjudican a toda la sociedad. Se refuerzan entre sí y se acumulan en agravios y conflictos que pueden dañar a nuestros pueblos por décadas y generaciones.

Desmontar esta fabricación de conflicto y en su lugar construir procesos que defiendan la dignidad humana, y posibiliten la seguridad y la paz, es un servicio vital que define el trabajo que todo el personal de seguridad y de gobierno puede, y debería, asumir.

Podemos y debemos esforzarnos por remplazar las injusticias con políticas basadas en los derechos humanos.

Estoy convencida de que la manera de crear sociedades verdaderamente fuertes es asegurando sistemas de gobernanza inclusivos, participativos, transparentes, responsables y libres de corrupción, para promover los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de cada miembro de la sociedad y para garantizar la igualdad de todas las personas ante la ley.

En particular, debe observarse que las fuerzas policiales y de seguridad tienen un papel fundamental al servicio de los derechos humanos de todas las personas. 

La discriminación, la marginalización, las privaciones y la denegación de justicia son factores que alimentan el extremismo y las divisiones.

Nuestras sociedades necesitan que nos unamos y encontremos la base común más amplia posible para que podamos trabajar en promover el desarrollo sostenible, la armonía social y los derechos humanos, en mutuo respeto.

Este enfoque fue la esencia de mi servicio en Chile y lo sigue siendo hoy en mi rol como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Hoy, al conmemorar y celebrar el octogésimo aniversario de la Junta Interamericana de Defensa en un contexto de creciente tensión y ansiedad, espero que este mensaje resuene en todos nosotros y nos traiga esperanza.

Gracias.