Header image for news printout

Seminario entre períodos de sesiones sobre el efecto negativo de la no repatriación de fondos de origen ilícito a los países de origen en el disfrute de los derechos humanos

English

Observaciones preliminares de Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos 

8 de febrero de 2022

Distinguido Presidente,
Excelencias,
Estimados participantes,

Es para mí un gran placer darles la bienvenida a este Seminario entre periodos de sesiones sobre el efecto negativo que tiene la no repatriación de fondos de origen ilícito a los países de origen en el disfrute de los derechos humanos.

Tal y como el Secretario General nos recordó en la sesión de apertura del último periodo de sesiones de la Asamblea General, nos enfrentamos a la mayor avalancha de crisis de nuestra vida. La pandemia de la COVID-19 ha acrecentado las desigualdades. Estamos siendo testigos de dramáticos retrocesos en el cumplimiento de los compromisos económicos, medioambientales y de derechos humanos, junto con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, así como de un aumento de los conflictos y tensiones sociales graves.

Entre los factores que restringen la capacidad de muchos países para tomar medidas que puedan situar sus economías, sociedades y personas en una base más sólida, se encuentran los elevados niveles de fuga de capitales y los flujos financieros ilícitos, que incluyen la evasión y el fraude fiscal; el blanqueo de dinero; y la transferencia de fondos procedentes de sobornos, corrupción y actividades delictivas. La UNCTAD ha constatado que los flujos financieros ilícitos podrían ascender a miles de millones de dólares cada año.

La corrupción y los flujos financieros ilícitos asociados suponen un gran reto para muchas sociedades. Al erosionar la base fiscal y desalentar la inversión pública y privada, despojan a las sociedades de recursos vitales y escasos, que resultan indispensables para la transformación estructural, el crecimiento económico y el desarrollo sostenible de todos los países. Por tanto, suponen una amenaza directa para la capacidad de las personas para ejercer sus derechos humanos, incluido el derecho al desarrollo.

Como aspecto positivo, parece que los esfuerzos por rastrear, congelar o incautar los activos robados entre fronteras se han vuelto significativamente más eficaces en los últimos años. La Iniciativa para la Recuperación de Activos Robados, gestionada por el Banco Mundial y la UNODC, halló un aumento notable de los casos en los que se habían localizado y recuperado fondos robados por la corrupción entre 2017 y 2021. El número de Estados que persiguen la recuperación transfronteriza de activos en casos de corrupción también va en aumento. Desde 2010, se han congelado, incautado o confiscado en el país de destino 9,7 mil millones de dólares derivados de actividades corruptas, o se han devuelto al país donde se robaron.

Es necesario intensificar la lucha contra la corrupción. La corrupción y los flujos financieros asociados no solo socavan la capacidad de los Estados de movilizar recursos para financiar el desarrollo sostenible y ejercer los derechos humanos. También debilitan las instituciones estatales y menoscaban el estado de derecho y el funcionamiento de los sistemas de justicia penal.

Sin embargo, a medida que intensificamos los esfuerzos de lucha contra la corrupción y los procesos de recuperación de activos, debemos asegurarnos de que estos esfuerzos de por sí no vulneren los derechos humanos. Nuestra Oficina publicará próximamente los Principios recomendados sobre derechos humanos y recuperación de activos, con el fin de orientar mejor estos esfuerzos.

Los Principios recomendados tienen por objeto apoyar la cooperación internacional en el contexto de la recuperación de activos. Describen un planteamiento basado en los derechos humanos para la recuperación y la devolución del producto de la corrupción, incluso proporcionan ejemplos de mejores prácticas. Dicha orientación abarcará todas las fases del proceso de recuperación de activos, entre ellas, la prevención y la detección de la corrupción; el seguimiento del producto de la corrupción; la conservación y la confiscación del producto de la corrupción; y la devolución y la asignación de los fondos robados.

Distinguido Presidente,

Para recuperarnos de los profundos reveses que la pandemia ha supuesto para el desarrollo y los derechos humanos, tenemos que generar economías centradas en las personas y en el planeta y que funcionen para todos en cualquier parte. Juntos, debemos crear sistemas más sólidos de rendición de cuentas, transparencia e integridad sin demora.

Les deseo éxito en sus deliberaciones.